domingo, 13 de septiembre de 2009

El que no arriesga no gana dijiste, el que arriesga puede morir por amor te dije.




Voy escuchando Dancing Moon
La sonrisa de oreja a oreja
Es un problema de actitud
Y ahora los dejo pensando con esta moraleja.

Ponete bien si no hay quien salte y no hay un cobre
Que de esta miel mejor que falte y no que sobre
Te da mil canciones de buena madera.

Cualquier estación para mi es primavera con vos
Pero cuando te vas...
Me dejas con la más dulce pena matándome adentro
Y un otoño vacío en el centro que sólo se llena
Con un poco más
De tu esencia en las venas.

Que algo tan lindo me haga mal es una pena
Me hace poner una de cal, veinte de arena
Me da mil canciones de buena madera.
Cualquier estación para mi es primavera con vos
Pero cuando te vas...

Caminante no hay camino, se hace camino al andar .


Un hombre del pueblo de Nagua, en la costa de Colombina, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fueguitos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quienes se acerca, se enciende.